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Sistemas de medición
En Internet conviven
tres métodos para medir el tráfico, cada uno con
sus limitaciones, y todos con sus partidarios y
detractores:
Basado en el
usuario (user-centric)
Se
obtiene la información mediante paneles de
usuarios, ya sea mediante entrevistas (EGM/AIMC),
encuestas online (EGI) o a través programas
instalados en los ordenadores de los internautas
que, a modo de caja negra, registran la navegación
(Nielsen/Netratings o comScore MediaMetrix). Es el
equivalente al sistema de medición de audiencias
de la televisión, en el que unos pocos audímetros
instalados en un número muy concreto de
televisores dictan la audiencia de todas las
cadenas.
Basado en la
publicidad (ad-centric)
Analiza el tráfico mediante los banners y otros
elementos publicitarios a través de los archivos
de registro (logs) de los servidores de anuncios.
Cada vez que un anuncio se muestra, un sistema lo
contabiliza.
Orientado al
sitio web (site-centric)
El
sitio web registra la actividad de sus visitas
mediante los logs del servidor o las etiquetas
(código HTML o Java) colocadas en sus páginas. En
el primer sistema, no hay ninguna seguridad de que
el sitio-web no haya alterado la audiencia,
mientras que el segundo (el basado en etiquetas)
existe un tercero, ajeno, que hace de árbitro y
garantiza la integridad de los datos.
Para valorar estos sistemas de medición conviene
tener en cuenta tanto la cantidad de información
que proporcionan como su calidad, es decir, la
fiabilidad de sus datos. Al margen de los sistemas
basados en los anuncios, que aunque son bastantes
fiables están orientados hacia las agencias
publicitarias, en España el universo internauta ha
estado fiscalizado por el EGM y la OJD, que
muestran la cal y la arena de los sistemas de
paneles y de logs.
El
Estudio General de Medios (EGM) realiza
oleadas de encuestas, tres al año, en las que
participan más de 40.000 personas. Esta técnica
permite añadir una serie de datos socioculturales
y demográficos al mero conteo de internautas. En
sus oleadas, además del número de usuarios,
analiza los sitios más visitados, el lugar de
acceso, los servicios utilizados y los perfiles
por sexo, edad o clase social. Como todos los
panelistas, flaquea en cuanto a la
representatividad del universo internauta, e
incluso en cuanto a la veracidad de sus datos
(respuestas de los internautas). Algo parecido a
lo que ocurre con los documentales en televisión,
que mucha gente afirma verlos, aunque los datos
finales de audiencia contradigan a estas
encuestas.
Estos dos lastres han sido en parte pulidos por
los sistemas de paneles basados en software que
han logrado implantarse internacionalmente. Por un
lado, el internauta no puede mentir sobre lo que
hace —aunque quizá deje de hacer ciertas cosas si
se sabe vigilado— y, por otro, muestras de un
millón y medio de internautas como la que maneja
comScorec ofrecen una visión cercana a la
realidad. Además, los programas instalados en el
PC son capaces de extraer infinidad de datos,
aunque éstos se empaqueten para fines comerciales.
Otros sistemas, como el de Alexa y su barra de
navegación, no son muy fiables, pues sólo extraen
datos de sus usuarios, que no han sido elegidos
por su representatividad, lo que acaba
repercutiendo en el sesgo de las conclusiones (por
ejemplo, la barra de navegación de Alexa sólo está
disponible para el navegador Internet Explorer,
por lo que los usuarios de Netscape, Mozilla u
Opera quedan al margen).
Por
su parte, la Oficina de Justificación de la
Difusión (OJD) hasta hace poco obtenía la
información mediante los logs de las páginas que
así lo solicitaban (previo pago). Estos archivos
de los servidores registran la actividad de las
visitas, aunque la OJD sólo extraía el número de
visitas y páginas vistas por franja horaria, día
(de la semana y el mes) y meses. Su trabajo ha
recibido severas críticas por ‘qué’ es lo que
medía pero también por ‘cómo’, ya que además de
informar sólo del tráfico, los logs se han
mostrado como un sistema poco eficaz y fácilmente
manipulable para desvelar la realidad de un sitio
web.
Quizá por eso la OJD ha optado recientemente por
abrazar el método de los tags (marcas o etiquetas)
incrustados en las páginas web. Mediante una
sencilla línea de código en cada página, este
sistema se presenta como una buena solución para
alcanzar un estándar fiable, pues ofrece numerosas
e incuestionables ventajas frente a los logs.
Varias empresas, como Nielsen/Netratings tras la
adquisición de RedSheriff o la francesa Weborama
con su Weboscope, están utilizando con éxito los
tags. Su principal virtud es que el sistema es
mucho más difícil de manipular.
¿Qué se mide?
Los
hits cuentan todas las peticiones realizadas a un
servidor al visitar una página (textos, imágenes,
etc.) y es una medición en desuso. Lo habitual es
medir el tráfico en visitas (a partir de 30
minutos de inactividad se cuenta una visita nueva
aunque se trate del mismo usuario) y páginas
vistas (el número de páginas solicitadas a un
sitio web). También es relevante el número de
usuarios únicos, identificados a través del número
IP o, más preciso, mediante los sistemas de
etiquetas.
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