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A la hora de proteger los ordenadores de virus y
otros ataques, la desinformación es tan peligrosa
como el descuido. La recomendación más habitual es
la de instalar un cortafuegos y un programa
antivirus. Sin embargo, algunos de estos programas
tienden a la sobreprotección, y no informan a los
usuarios de qué les está pasando. Un ejemplo es el
cortafuegos incorporado en Windows XP, que llega a
impedir las operaciones habituales, como abrir
cualquier tipo de archivos adjuntos en el correo
electrónico o descargar un archivo de una página
web.
Lo mejor es dedicar unas pocas horas a informarse
sobre la seguridad informática y tomar algunas
medidas preventivas, pero con conocimiento de
causa. Reconocer a los archivos por su nombre es
un buen comienzo.
El peligro de las extensiones ocultas
Cuando un desconocido llama a una puerta ajena, no
dice simplemente su nombre de pila, sino que
intenta identificarse mejor, añadiendo por ejemplo
su apellido y algún otro dato que le identifique.
Los archivos de ordenador también tienen
"apellido". En el caso de Windows, son tres letras
separadas por un punto que aparecen después del
nombre, a las que se conoce como "extensión”. La
extensión permite distinguir de qué tipo de
archivo se trata. Por ejemplo, “noticias.doc” es
un archivo de texto de Word, mientras que
“cuentas.xls” es una hoja de cálculo de Excel. Los
archivos que contienen un programa ejecutable
terminan en .exe, como “notepad.exe”.
Los archivos ejecutables presentan un riesgo, ya
que los virus los infectan y los utilizan para
causar daños y propagarse. Sin embargo, los
archivos de datos son inofensivos. Por ejemplo, es
imposible que un archivo de imagen terminado en .jpg
contenga un virus. Uno de los problemas del
sistema operativo Windows es que oculta las
extensiones de los archivos, y al hacerlo priva de
esta importante información al usuario. Al ocultar
las extensiones el archivo de imagen “Pamela.jpg”
aparecerá simplemente como “Pamela”. El peligro es
que “Pamela.jpg.exe”, que es un programa
ejecutable y podría contener un virus, aparece
como “Pamela.jpg”. Si alguien lo recibe como un
archivo adjunto a un mensaje de correo, y lo abre
pensando que es una foto, el daño ya está hecho.
Mostrar las extensiones es sencillo. Basta seguir
estos pasos:

1- Abrir el explorador de archivos de Windows, o
cualquier carpeta de archivos,
2- En el menú Ver, seleccionar Opciones de
carpeta.
3- En la lista de opciones, hay que desactivar la
opción Ocultar las extensiones de archivo para
tipos de archivo conocidos.
4- Hacer clic en Aceptar.
A partir de ese momento, las extensiones de los
archivos serán visibles. Estas son las que
corresponden a archivos ejecutables, y de las que
hay que sospechar si aparecen en el correo de
parte de un desconocido:
-
.exe: son los archivos ejecutables, la opción
más evidente.
-
.src: son protectores de pantalla de Windows,
pero también se ejecutan y pueden albergar un
virus.
-
.pif: archivos de configuración para ejecutar
archivos de DOS desde Windows.
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.bat: son archivos de texto, pero pueden llamar
a otros programas ejecutables desde DOS.
-
.com: son archivos ejecutables de DOS
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