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Los
usuarios promedio obtenidos a partir de estudios
de mercado son útiles para conocer el público
potencial de un sitio Web, pero no son útiles para
el diseño concreto de la interfaz de un sitio Web.
El
usuario promedio no existe, nadie es un usuario
promedio. En realidad una Web ha de diseñarse para
un usuario concreto sacado de la realidad porque
los usuarios reales tienen unos conocimientos,
comportamientos, objetivos y necesidades concretos
y el usuario promedio obtenido de un estudio de
mercado es demasiado vago para ser útil.
Es
bien conocido que en el mundo físico el éxito de
un producto reside en no intentar satisfacer a
todos, pero hacerlo muy bien con un grupo
determinado, es decir, la bien conocida
segmentación de mercados. Los automóviles se
diseñan de manera diferente para satisfacer
usuarios con objetivos diferentes. Es imposible
compatibilizar un diseño espacioso con un perfil
aerodinámico o los bajos elevados de un 4x4 para
salvar obstáculos con la estabilidad que requiere
dar las curvas a alta velocidad. En otro ámbito el
éxito de guías de viajes como "Lonely Planet"
reside en que en lugar de intentar abarcar
infructuosamente todo el espectro de posibilidades
y preferencias de los viajeros, se centran en un
tipo de turista concreto, sus objetivos y
preferencias.
Todo lo descrito
anteriormente y que puede parecer obvio no es así
en la mayoría de sitios web. Al ser Internet un
medio aparentemente sin limitaciones de volumen de
información y recursos, se olvida con facilidad
que al pretender incluir información y
posibilidades que satisfagan a todos en realidad
no satisface a nadie.
El origen de este desajuste
es la psicología de los programadores y los
usuarios avanzados de Internet.
A causa de sus modelos mentales se preguntan
constantemente por nuevas posibilidades y
funcionalidades para añadir a los sitios web. "Y
si el usuario también quiere...?" es su pregunta
favorita y el resultado es la adicción de una
funcionalidad o información más al sitio Web que
acaba finalmente saturado, confuso e inusable.
La solución a este problema:
definir un usuario real y concreto para el que se
diseña y sus objetivos mas probables, es decir,
utilizar el enfoque "persona" y los
"escenarios de uso".
La
visibilidad de las opciones de un sitio Web debe
jerarquizarse claramente según su probabilidad de
uso, obviamente todo no puede ser igual de
visible. Existen opciones que deben estar
intencionadamente marginadas para que solo sean
vistas para los usuarios que intencionadamente las
buscan. De este modo no oscurecen las opciones
principales (las de uso más probable) del sitio
Web.
En la
jerarquización de la visibilidad de un elemento
según su probabilidad de uso se debe tener en
cuenta el enfoque del diseño hacia determinados
perfiles de usuarios o "personas", primarias y
secundarias. Una "persona primaria" es la que
requiere de un mecanismo de interacción propio, es
decir, un diseño centrado en ella (las personas
primarias suelen ser los usuarios menos
avanzados). Las "personas secundarias" en cambio
son las que pueden usar sin problemas mecanismos
de interacción diseñados para otras personas
(primarias) y generalmente son los usuarios más
avanzados.
Por
ejemplo, en el sitio Web de Amazon, lo más
probable no es que un usuario quiera darse de alta
desde la home, sino que lo primero que haga sea
buscar productos. Por tanto el vínculo referido al
registro ("Start here") en la home no se ha
hecho especialmente visible y solo lo será para
quienes intencionadamente lo busquen. |